ĦEl Lingam para las delicias propias de la mujer!



Lingam

Ref. 304
Diámetro aprox. 3,5 cm
Longitud aprox. 9 cm
€uro 25



Darse placer y provocarse un orgasmo ya no es un tema tabú en nuestra sociedad. Sin embargo, aún no nos hemos liberado de los sentimientos de culpa y de vergüenza.

En el camino del amor todas las mujeres deberían aprender a hacerse llegar al éxtasis a sí mismas. En mi extensa investigación acerca de este aspecto del «autoplacer» me he dejado inspirar por las más diversas cosas y por los hombres. Betty Dodson, en su libro Sex for one ofrece consejos y propuestas muy concretas.

En un principio con ciertas reservas y más tarde ya más atrevida, visité diferentes sexshops y establecimientos que vendían accesorios para el autogoce. Desafortunadamente, ni siempre tenían un aspecto adecuado para jugar realmente al amor con ellos, sino más bien megalomanía, por las dimensiones de las piezas que allí se vendían.

Me parecieron más agradables las tiendas sólo para mujeres, pues ofrecían cosas más bonitas y creativas. En mis búsquedas me concentré especialmente en consoladores, vibradores y bolas chinas vaginales. Éstas, al estar hechas de plástico o silicona no se pueden comparar con los maravillosos huevos de piedra. Además, la forma de los huevos estimula mejor los músculos del suelo pélvico. La mayoría de los consoladores (como sustitutos del pene) son, para mi gusto, demasiado grandes y además también de plástico o silicona, lo cual a menudo significa que desprenden cierto olor. Ocurre lo mismo con los típicos vibradores. Sospecho que la facilidad para estimular el clítoris con el uso regular de vibradores puede atenuar la estimulación más sencilla con el dedo o la lengua hasta incluso dejarlo insensible. Pero eso es sólo una suposición. Cada mujer debería en cualquier caso probar un vibrador y jugar con él, para descubrir lo fácil que es lograr tener un orgasmo con semejante ayuda.

Un día descubrí en una librería esotérica la que sería mi fuente de placer para mis momentos de soledad: un huevo alargado de cuarzo rosa que se recomendaba como ayuda al masaje. Una mirada bastó para decir: «mi lingam». La palabra «lingam» proviene del sánscrito, lengua sagrada de la India, y significa «falo», el símbolo del dios Shiva venerado en toda India. Sin embargo, normalmente no se encuentra al lingam sin su yoni, la palabra sánscrita para «vagina» y el símbolo de la compañera de Shiva, Parvati, también conocida como Shakti. ¡Así que ningún lingam sin yoni! El suave cuarzo rosa, que favorece el amor de corazón y la sensibilidad, no podía sino ser una piedra adecuada como fuente de placer.
Es importante, por cierto, para el autogoce no sólo tocarse el clítoris, sino también el conducto vaginal, para estimular todas las zonas reflejas que hay desde el clítoris, los labios y toda la vagina hasta el cuello del útero, conectadas con los diferentes órganos del cuerpo.
Para las mujeres que hace tiempo que no tienen relaciones sexuales el lingam (o también el huevo) es una buena ayuda para mantener la vagina flexible y abierta, porque con el paso de los años se va cerrando y la membrana mucosa se reseca cada vez más.





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